Soy la hermana menor de un varón competitivo, no competir era mi forma de ganar. Siempre he sido más de escaparme a mi mundo interno, los demás me dan un poco igual a menos de que agreguen valor a mi vida, la comparación me aburre, pero la pertenencia me calma.
Te entiendo perfectamente. Soy el menor de 10 hermanos y eso de andar entre las sombras, guardado, evitando cualquier enfrentamiento, era la diferencia entre sentirme a gusto o no. Lo bueno de esto fue que encontré el dibujo, la contemplación, la música y los libros.
Sí, comprendo, a veces resulta cansino como se insiste en algunos temas. A mí también me pasa. Y totalmente de acuerdo, no hay que hacer de todo una competición, pero parece que hay sistemas que se nutren de ello, un plomazo.
Nada en particular. Solo que a veces uno se cansa de ver las mismas poses repetidas como si fueran revelaciones.
No es bronca, ni cruzada personal. Es desgaste.
Supongo que es ese deseo interno de no callarme siempre ante lo que yo llamo "teatro de lo auténtico". Y la convicción, ingenua, pero convicción al fin, de que no todo se responde compitiendo.
«En un mundo donde todos buscan validarse por contraste, quien no compite arruina el juego».
Siempre soy yo quien lo arruina: nada de mi autoexigencia —que no es poca— ha servido nunca para la competencia.
Al final, la identidad de lo auténtico es un bella paradoja.
Ahora me cuesta “competir” porque me vuelve otra persona. Eso sí, costó un mundo llegar a esta conclusión.
Soy la hermana menor de un varón competitivo, no competir era mi forma de ganar. Siempre he sido más de escaparme a mi mundo interno, los demás me dan un poco igual a menos de que agreguen valor a mi vida, la comparación me aburre, pero la pertenencia me calma.
Te entiendo perfectamente. Soy el menor de 10 hermanos y eso de andar entre las sombras, guardado, evitando cualquier enfrentamiento, era la diferencia entre sentirme a gusto o no. Lo bueno de esto fue que encontré el dibujo, la contemplación, la música y los libros.
Un abrazo grande. Ánimo, leerte siempre es gran deleite. Porque el ruido de fondo, nunca nos calle.
Que tremenda nota, 👏🏼
Sí, comprendo, a veces resulta cansino como se insiste en algunos temas. A mí también me pasa. Y totalmente de acuerdo, no hay que hacer de todo una competición, pero parece que hay sistemas que se nutren de ello, un plomazo.
Aguante y saludos!
¿Qué ha pasado?
Hola por allá,
Nada en particular. Solo que a veces uno se cansa de ver las mismas poses repetidas como si fueran revelaciones.
No es bronca, ni cruzada personal. Es desgaste.
Supongo que es ese deseo interno de no callarme siempre ante lo que yo llamo "teatro de lo auténtico". Y la convicción, ingenua, pero convicción al fin, de que no todo se responde compitiendo.
Te saludo desde Macondo •𐃷•
“Necesitan enemigos para confirmar su identidad”. Una gran verdad.
Saludos desde una muy fría meseta castellana.
Saludos, María Luz.